Málaga recupera uno de sus grandes emblemas científicos y culturales, pero de una forma que jamás habríamos imaginado. El Museo Alborán —heredero directo de la histórica Aula del Mar—prepara su gran regreso para principios de 2027.
Tras cuatro años de persiana bajada, burocracia y obras, el centro vuelve a la vida en el Palmeral de las Sorpresas (Muelle 2 del Puerto de Málaga) convertido en un auténtico despliegue de tecnología inmersiva de última generación.
Se trata de un centro pionero en Europa destinado a la divulgación de la biodiversidad, sostenibilidad e investigación mediambiental marina.
Pantallas 4K y gafas 3D: un viaje al fondo del mar
A priori, la gestión de este nuevo espacio —todavía en fase de rehabilitación y musealización— será pública con una inversión global que se estima por encima de los 2,6 millones de euros.
El proyecto pasa de los antiguos 400 metros cuadrados a un imponente edificio de 1.153 metros cuadrados divididos en dos plantas y una cubierta técnica. El acceso, al menos «durante un par de meses» será de carácter gratuito, según señaló el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, durante la presentación.
En todo caso, lo verdaderamente revolucionario es cómo nos va a sumergir en la biodiversidad del Mar de Alborán sin que lleguemos a mojarnos los pies.
- Sala inmersiva 4K. Una proyección envolvente grabada con drones, cámaras 360º y buceadores en el litoral malagueño. Verás cetáceos, tortugas y corales como si estuvieras nadando junto a ellos.
- Experiencia de Realidad Virtual. El museo contará con una sala equipada con gafas 3D para hasta varios usuarios simultáneos, totalmente accesible para personas con movilidad reducida.
Nostalgia y futuro: el renacer del Aula del Mar
Para los locales, la vuelta del Museo Alborania es un ejercicio de responsabilidad y nostalgia. El Aula del Mar que naciera en 1989 fue durante décadas el epicentro educativo de la provincia, concienciando a más de 20.000 escolares al año y liderando el rescate de especies marinas amenazadas.
Su apertura este verano consolidará el Puerto de Málaga como un eje cultural imbatible, situándose a solo unos pasos del Centro Pompidou y del centro histórico. La cuenta atrás para volver a mirar al mar de frente ya ha comenzado.